Capítulo 11 —Los fantasmas
El frío de la piedra. El olor inmundo a humedad mezclado con el óxido de los grilletes que le devoraban la piel de las muñecas. En la oscuridad absoluta del sótano profundo, el tiempo no avanzaba en minutos, sino en el goteo constante de una tubería rota y en el sonido de unos pasos pesados bajando la escalera de madera. Un crujido. Luego otro. Ivanka intentaba gritar, intentaba recuperar la voz que se le había quedado atascada en la garganta hacía años, pero de su boc