Capítulo 11 —Los fantasmas
Ivanka se incorporó de golpe en la cama, con el corazón golpeándole las costillas como un animal enjaulado.
Tenía la frente empapada en sudor frío y la respiración tan acelerada que sentía un dolor agudo en el pecho. Tardó varios segundos en parpadear, en registrar la suavidad de las sábanas de hilo y la inmensidad de la habitación a oscuras. No estaba en el sótano. Pero el terror no entendía de lógica; los fantasmas de su cautiverio la habían perseguido hasta el piso