A medida que fue pasando el tiempo Ava se fue encerrando más en sí misma. Creándose ella misma una barrera a su alrededor, que era capaz de impedir que las palabras hirientes del que era actualmente su esposo no fuesen capaces de afectarla de ninguna manera. Al menos eso era lo que ella creía.
—Ya es momento.
La chica se levanta de su asiento, para luego acercarse hacia el mostrador del hospital al que se vio obligada a ir por la respectiva revisión que le toca cada cierta cantidad de tiempo.
—