— ¡Carajo! ¿¡Donde mierda tienes la cabeza!? —Grita furioso al sentir la comida ensuciándole.
—Yo… no fue mi intención, señor.
— ¡Me tiene sin cuidado si lo fue, o no! ¡Puedes enfocar tus putos pensamientos en lo que realmente importa!
—Señor, en serio…
— ¡Limpia lo que acabas de ensuciar!
Controlando las lágrimas que luchan por sobresalir de ella, procede a buscar una toalla con la que poder limpiarle. Encuentra una en el salón adyacente. La habitación cuenta con su puerta principal, la cual t