Capítulo 24 – Con solo dos dedos
Izan:
Quería que Brenda se rindiera ante mí, que sucumbiera como lo hacían todas las mujeres, pero ella se resistía, aun luego de haberla tomado por completo. Ella me desesperaba, no podía sacarla de mi cabeza y la chiquilla parecía no querer dejarme entrar en la suya. Rogaba por que llegara el día que, al correrse, gimiera mi nombre y luego me pidiera más. Pero ese día parecía bastante lejano así que debía tomar lo que se me ofrecía. La arrojé sobre la cama, s