Victoria soltó una risita divertida, encogiéndose de hombros, restándole importancia al asunto. A lo lejos, Ian, que había notado la pequeña conmoción de las dos mujeres, sacó su teléfono al sentirlo vibrar. Tomó la llamada y, dándoles la espalda, comenzó a alejarse por el sendero.
—Es que ahora creo que abundan las personas guapas en todas partes —soltó la madre con picardía, provocando que Annie no pudiera evitar soltar una sonrisa nerviosa.
El tiempo de visitas estaba llegando a su fin y l