—¿Trillizos? —el susurro de Victoria fue apenas un hilo de voz, lleno de un choque que paralizaba sus sentidos—. ¿Cómo es posible que no se supiera desde el principio? Annie, esto es... es una noticia demasiado grande, demasiado pesada para tus hombros.
Annie sonrió llena de resignación, acariciando su vientre con una ternura que nunca antes había mostrado.
—Yo también me quedé así, mamá. Cuando tenía seis semanas de embarazo me lo confirmaron y la incredulidad casi me vence. Sentí miedo, much