Capítulo 53 — Una vagabunda con una sudadera de 3.500 dólares.
—Oh, qué lugar tan hermoso. ¡Cariño, podemos ver el mar desde aquí! —esa era la voz de mi madre, extasiada con todo.
—Impresionante —secundó papá.
—Por supuesto, para eso está el dinero de los Somerset —por último, mi hermana, siempre tan emocionada por mis logros
Estábamos en el otro piso, pero todos hablaban tan fuerte que nos fue imposible no escucharlos.
Me giré hacia Holden y lo apunté con un dedo.
A punto de perder la paciencia.
—¿Los invitaste?
—¿Aún lo dudas? —Holden se levantó de la c