EXTRA XVIII. FALLO DE PLANES
NARRADORA
“No huelo a la cachorra por ningún lado”, Vorath gruñó en su mente.
—Por supuesto, papá, este es tu feudo, claro que puedes venir cuando quieras—. Lavinia dio una sonrisita más que nerviosa, Diosa estaba sudando a raudales.
¡¿Qué hacía su padre aquí?!
Y lo peor, sin la domadora, algo así como un perro sin correa, o más grave, un lycan sin compañera para que lo controlara.
—¿Dónde está tu hermana? Llámala—. Elliot se quitó los guantes de viaje y el mayordomo agarró su pesada capa.