EXTRA VII. BAILA SOLO PARA MÍ
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“Joder, qué hermosa hembra” Soul gruñó bajo al ver a la mujer que subió por la plataforma y ocupó la jaula cuadrada.
Sentía mis caninos alargarse y mi miembro comenzaba a despertar en mi entrepierna.
Bastante rápido para lo que en ocasiones se demoraba en entusiasmarse, pero es que mis ojos le estaban enviando una señal a mi pene demasiado tentadora.
“Totalmente de acuerdo, Soul” le respondí relamiéndome los colmillos, recostándome a la silla para ver el espectáculo que estaba dando.
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