EXTRA III. ENCUENTRO ENTRE AMIGAS
NARRADORA
—No sé realmente cómo me convenciste para hacer esto —la pelicastaña bufó mirando a través de la ventanita del carruaje; el paisaje del atardecer pasaba como un borrón, debido a la carrera vigorosa de los caballos.
—Lavi, no seas malita, si no me acompañas, ya sabes cómo es papá. ¡Nunca me dejaría venir sola! —otra chica se recostaba en su hombro.
Sus ojos azules, hermosos y seductores, pestañeaban con coquetería.
—Porque papá sabe que eres una revoltosa, Amara, y ¡ahora mira en lo