91. EL PRÍNCIPE SOLITARIO
LAVINIA
«El lobo de hielo gemía lamiendo su rostro, dando vueltas, ansioso.
Toqué mi mejilla que de repente se humedeció. Estaba llorando, como las lágrimas que caían de los ojos de Aidan Walker.
Su desesperación me golpeaba aun en este trágico pasado.
—¡No puedes morir, Bella, prometiste siempre estar conmigo! ¡LO PROMETISTE! —rugió pegándola a su pecho, tomando de su propio líquido vital y tratando de dárselo de boca a boca.
Un beso cargado de dolor y agonía.
La nube de poder se expandía cub