70. ATRÉVETE A SUMERGIRTE EN MI LOCURA
LAVINIA
A medida que nos íbamos acercando, me sudaban cada vez más las manos.
Mis ojos bajaron a esos sexis labios que se veían por fuera de la máscara.
Su piel blanca, esa mezcla de belleza etérea y bestia peligrosa.
—Su… su majestad —lo saludé cuando estuvimos frente a frente, haciendo un saludo con la cabeza e intentando controlar los latidos de mi corazón.
—Srta. Rosemarie —me estremecí al escuchar su voz profunda y magnética.
Si me quedaba un mínimo de duda de que era Laziel, lo acababa de