68. MI LOBO "FEROZ"
LAVINIA
Me encontraba confundida, furiosa y asombrada.
Pensando en todo lo que habíamos hecho, ¡¿qué le había enseñado el durazno a Laziel desde el primer día?!
¡Maldit4 sea!
Me le abalancé sacando los colmillos.
No había luchado nunca como una loba, pero sí los había visto enfrentarse muchas veces.
Las patas se enredaron un poco y me fui de morro, pero fui empujada de vuelta por una suave cabeza mullida.
Mis ojos los miraron con desafío, a los suyos resplandecientes, que parecían hasta b