63. DESVARÍOS SEXUALES
LAVINIA
—¿Acaso no te dije que me gustaban las mujeres calladas? —el hombre le dio unas nalgadas que la tuvieron gritando como meretriz.
Dio la vuelta frente a ella y su rostro estaba sumido en las sombras y la luz.
Lo vi tocándola, agarrándole el cabello para pegarla a él, diciéndole algo al oído que la tuvo gimiendo por más.
Sus manos tensas hacían tintinear las cadenas sobre su cuerpo suspendido.
Entre sus piernas femeninas aparecieron unos dedos gruesos y vi cómo su coño era abierto y pene