424. ¡NO LO TOQUES!
KATHERINE
—¡Lavinia, hija, sigue jugando con las pequeñas! —le ordené a mi hija, que se perdió por el pasillo entre risas.
Agarrando mi falda con fuerza, bajé las escaleras casi volando sobre los peldaños alfombrados.
Podía sentir claramente el peligro en el ambiente, la atmósfera tensa, así que me acerqué a mediar.
—Buenos días —saludé al hombre elegante que había llegado y me paré al lado de Elliot.
En un segundo tuve su mano posesiva agarrando mi cintura.
—Mi esposa, la Duquesa de Everhart