381. ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
NARRADORA
—¿Se… señora? — la doncella se atrevió a dar un paso adelante, empujando suavemente la madera
—. Lo lamento si duerme, es algo urgente, no sabemos si la Duque… ¡Aahhh!
Gritó llevándose las manos a la boca cuando vio tendida a la nana Freya sobre la alfombra, con un charco de sangre alrededor de su cabeza.
El instinto la hizo moverse hacia adelante en vez de quedarse congelada o escapar.
—¡Señora Freya! —se arrojó de rodillas al lado del cuerpo inerte.
Laura había sido voluntaria