346. CHUPADAS QUE ENLOQUECEN
THERON
Me pasé casi todo el día buscando cosas útiles para un campamento.
Tenía el presentimiento de que mis hermanas andaban haciendo de las suyas.
Que desde el vientre recibí las patadas inquietas de Amara y sabía muy bien de lo que era capaz.
La tarde iba cayendo y con ella se marchaba la luz del sol.
Subí a la superficie solo para ver que estábamos en medio de un bosque intrincado.
Logré recoger algunas hojas grandes y hierba seca; con eso hice un nido decente en la cueva y pude prender un