347. LA PRESA Y EL CAZADOR
THERON
Miré a todos lados buscándola y no había nadie más aquí.
Mi vista quedó capturada por el movimiento de algo que salía de su coxis y ondeaba en el aire.
¿Una… una cola de leona? Ideas bastante descabelladas pasaban por mi mente calenturienta.
La vi incorporarse, relamiéndose como si hubiese tenido una buena cena.
Sus ojos nublados con tormentas oscuras en sus profundidades.
Estaba excitada; ella no había tenido su premio y ya me había dado el mío.
Descubrí que entre su cabello largo de ri