337. EL PLAN DEFINITIVO DE LA CASAMENTERA
NARRADORA
—No voy a hacer nada, yo no le daría ese disgusto a mi hembra — Fenrir confesó acariciando el dorso de la mano femenina con su dedo.
—. Si cree que no soy suficiente para Abigail, lo arreglamos como dos guerreros, en el campo de lucha y haciéndolo comerse el polvo.
—¡Fenrir! —Abigail lo miró y luego a su padre.
Con lo orgulloso y guerrerista que era Hakon, seguro se enojaba.
Pero el Alfa del pantano solo se quedó viéndolo unos segundos, mientras Fenrir le sostuvo la mirada desafiante.