331. EMPIEZA LA PERSECUCIÓN
NARRADORA
—Yo espero que sí. Que Fenrir esta vez aproveche la oportunidad que le hemos creado entre todos.
Valeria suspiró, dejándose acariciar el vientre por esas manos enormes y reconfortantes.
En su corazón, también estaba un poco preocupada.
Solo le quedaba Fenrir. De una manera u otra, cada uno había encontrado su propia felicidad y la experimentaba con su pareja.
Pensó que Laziel era el que le iba a dar más dolores de cabeza y mira que espabilado le había salido el nieto.
Aldric achicó lo