323. YO SOY TU ALIADA
KATHERINE
—Shhh —se lleva el dedo a sus labios en señal de que me calle.
Enseguida pongo un punto en mi boca, el Duque cierra la puerta y se acerca, su ceño fruncido, mirándome hacia el pecho.
Lo veo sentarse en el borde de la cama, tantas memorias revueltas, tantas ganas de hacerle miles de preguntas.
Se inclina hacia mí, me estremezco ante la cercanía, su voz baja y grave se vierte en mi oído.
—No me llames por mi título aquí, no pueden saber nuestra identidad, solo somos un matrimonio que fu