321. TOMA DE MI VIDA
ELLIOT
—¡ROSELLA! —rugí aún con más premura, una premonición siniestra asaltando mis sentidos.
Corrí hacia donde la olía y luego… ese aroma a hierro, intenso y asfixiante.
Antes de llegar, la vi salir de la sombra de los árboles, su piel pálida, sus labios temblorosos, el cabello todo revuelto.
Bajé los ojos, impactado.
Sus manos… sus manos se apretaban sobre la empuñadura de un arma que se hundía en su pecho.
—¡NOOOO! —rugí corriendo hacia ella.
Intentaba dar pasos hacia mí, tambaleante, trope