298. TE HE MENTIDO
SIGRID
No quiero parecer tan débil. Ya hemos estado juntos.
¿Por qué me siento tan vulnerable frente a Silas con mi cuerpo original?
Me abrazo a él y me dejo llevar por todas las nuevas y excitantes sensaciones.
Sus labios bajan y capturan mis pezones.
Me estremezco por tatos estímulos, el dolor convirtiéndose en una molestia ante el roce constante de su polla.
La siento palpitar y engrosarse, latir caliente. Me está gustando. Mi coño cede y empieza a disfrutar de ser tomado por primera vez.