279. LOS MANTENDRÉ A SALVO
VALERIA
Al escuchar ese grito desgarrador de mi pequeña cachorra, sentí que el mundo se me caía encima.
Corrí a una velocidad vertiginosa, a pesar de las molestias en mi cuerpo.
Últimamente, no me he sentido muy bien; creo que es el estrés y la preocupación por las calamidades que se avecinan.
Sorteando los árboles, con mi lycan siempre siguiendo mis pasos, me encuentro a Sigrid llorando, sentada al lado del pozo.
—¡Sigrid, calma, mi vida, cálmate! —me abalancé enseguida hacia ella y la abr