276. GUERRA Y BAÑO CALIENTE
NARRADORA
Nadie se había movido alarmado o activando las defensas.
Esa mano horripilante serpenteó hacia arriba, colándose de nuevo por el agujero negro que se iba cerrando en el techo.
Una risa monstruosa se escuchaba desde el otro lado y a Dracomir le pareció ver ojos mirarlo a través de la apertura rasgada.
El cabello completo del cuerpo se le puso de punta.
Hechicería negra era esto, y peor que los muertos revividos de Victoria o los trucos de Frederick.
— No subestimes a Laziel porque