275. ESCAPANDO DE LAS SELENIAS
NARRADORA
Renata cayó al suelo desmayada, sin poder aguantar la explosión de tanta energía oscura.
—¡RENATA! —Alessandre, que miraba desde las sombras, gritó.
Le habían dicho que no interfiriera, que ellas dos podían con la situación.
Pero ese hombre, ¡maldición!, ese hombre era demasiado poderoso.
Corrió hacia su mujer, y todos los vampiros y los guardias reales que también los rodeaban, aunque con temor en sus corazones, salieron del amparo del bosque, gritando y listos para contener a las d