260. EL NUEVO LORD VAMPIRO
SIGRID
Después de varios rounds de enfrentamientos, al fin, las cosas más o menos se aclararon.
Silas y yo inventamos que éramos una pareja; nadie habló de mi verdadero origen, ni mencioné que era una hechicera.
Con suerte no me reconocerían, y los elementales no sentían el poder en los seres sobrenaturales tan fácilmente, por eso a menudo habían sido engañados.
Resulta que la señora era la curandera del pueblo, otra elemental, pero que conocía las plantas medicinales, ayudaba en los partos y