254. MI VERDADERO NOMBRE
NARRADORA
Había una bruma negra rodeando toda la edificación, como un domo gigantesco, nada se podía ver más allá.
Estiró la mano en el aire y ni los dedos se podían distinguir entre tanta oscuridad.
Pensó que este era el famoso escudo de Alessandre, entonces debería haber venido y lo hizo, solo que se mantuvo en las sombras del bosque, cada vez más asombrando, espiando y aprendiendo.
— Lo creé para protegerte, nadie pudo sentir tu poder de Selenia – Silas confesó tomándola por sorpresa.