253. LA NUEVA SEÑORA FEUDAL
NARRADORA
Sigrid se alejó de su posesivo tormento, hablarían luego, pero las oleadas de malicia provenientes de Morgana le estaban llegando.
— Silas, no olvidemos que tenemos una espectadora, qué vergüenza – se giró hacia ella, observándola con una sonrisa torcida.
Morgana tembló por un momento recordando los dolorosos ataques de esta mujer, cada vez la abandonaba más la esperanza.
— Bien, acabemos con esto…
— ¡Espera! ¡Espera, te puedo dar algo a cambio, solo necesito que me dejes v