250. A LAS PUERTAS DE LA REBELIÓN
NARRADORA
Marius permaneció unos segundos con la cabeza abajo.
Batallando por ocultar el odio en sus ojos.
—Bueno… al menos pude fantasear con una mujer tan increíble como tú —levantó la cabeza suspirando.
La sonrisa en su boca no le llegaba a los ojos.
—Estamos contigo, Victoria. Odio a los lobos… pero confío en tu justicia. Voy a reunir a los vampiros bajo las cloacas.
Le dijo haciendo una pequeña reverencia y alejándose como un hombre al que le habían destrozado el corazón.
Se marcharían Edg