243. YO QUIERO TOCARTE TAMBIÉN
SIGRID
Un gruñido profundo se escapó de mi garganta, subí mi cabeza extasiada, perdida en la lujuria.
Mis piernas completamente abiertas, los pies de punta en el aire mientras unas manos posesivas y rudas se enredaban en mis muslos y una boca lasciva devoraba mi coño.
—Silas… aahhh… espera… —supliqué misericordia.
Mi clítoris deliciosamente torturado entre sus dientes, sus labios chupando y sorbiendo con sonidos morbosos, su lengua me recorría desde el perineo, toda mi vulva arriba y abajo.
Con