222. TE SANARÉ
SIGRID
De repente un sentimiento extraño se movió en mi interior, era lenta en las relaciones, pero no idiota.
Resultaba obvio que Silas se sentía atraído por Electra, me lo decían sus acciones, yo no lo obligaba a nada.
Bajé la mirada y a través de su pantalón oscuro vi la mancha viscosa de su deseo liberado, ni siquiera lo había tocado, él solo me daba placer a mí, o más bien a este cuerpo y, aun así, se había venido.
¿Será por la compatibilidad de magias?
Cada vez la teoría de resonancia