221. SOLO PARA MÍ
ROUSSE
El momento se acercaba y su vagina se contraía llegando al éxtasis.
“¡Rousse, no puedo aguantar, se siente rico… no pares, aahh, no pares…!”
Arqueó su espalda, sudando y escondiendo su cara contra la almohada.
“¡Córrete para mí, bebé, no te contengas…! Sshhh, dámelo nena…”
Como si solo esperara recibir mi orden, esa funda virgen se desbordó en fluidos que emborracharon mis sentidos.
Tragué y lamí como un pervertido, sorbiendo con sonidos morbosos en la oscuridad.
Acaricié su clítoris has