220. EL SABOR DE TU MAGIA
ROUSSE
—Meridiana… ¿Paramos? No temas, si no quieres continuar…
—Sí quiero…
Sostuvo mi cabeza con fuerza y me ocultó entre sus pechos.
Me susurraba al oído y podía escuchar claramente el retumbar de su corazón.
—Si eres tú, Rousse, lo quiero todo… contigo, estoy dispuesta a todo…
Su confesión me dejó sin palabras.
Sentía mi alma vibrar, la ilusión volviendo a mí, las ansias de amar más fuertes que nunca.
La abracé, besando su cuello, su cabello…
Queriéndole decir tantas cosas y a la vez no sab