203. CAMBIANDO LAS NORMAS
SIGRID
Cuando me estaba cerrando el pantalón, Silas regresó y agradecí que me diese mi espacio.
— ¿Todo bien por allá afuera, no tuviste problemas? —le pregunté, sentándome en la mesa.
— No, mi señora, la mayoría de los invitados se fueron ya o duermen aún —me respondió, y ya iba a vaciar el agua de la tina.
— Deja eso para el posadero, ven a desayunar; pensaba quedarme más tiempo, pero no puedo, hoy debemos regresar —le dije sin entrar en detalles.
Estaba frustrada; gasté dinero en algo que no