191. EN EL MUNDO SUBTERRÁNEO
VICTORIA
Atrás quedó el peligro y avanzábamos hacia un sitio desconocido.
“Rousse, atento a cualquier trampa”.
Le susurré en su mente, estrechando mis pupilas en la oscuridad.
Aún estaban por verse las intenciones de este buen samaritano.
El túnel serpenteó y se dividió en una red que iba a otros sitios desconocidos.
Al fin, la brisa abanicó un poco el olor mohoso de las paredes, y el vampiro frente a mí saltó hacia una salida.
—Ven, te ayudo —me volvió a extender la mano para ayudarme a dejar