188. UN REINO EN DECADENCIA
VICTORIA
—Podemos hablar con calma en el salón —la voz de mi compañero interrumpió de manera apropiada.
Al acercarse a mi madre, bajó un poco más su postura.
Quizás porque la confundió con una loba, sin darse cuenta de los colmillos de vampira que escondía Celine.
—Eres el mate de Victoria —enseguida lo identificó.
Cómo no hacerlo si nuestros olores estaban más que mezclados.
—Lo soy…
—Eso está por verse —papá agregó entre dientes.
Las uñas de los no muertos casi asomaban entre las piedras del