175. UN PRÍNCIPE PERVERTIDO EN MI CUARTO
NARRADORA
La voz magnética de Laziel resonó en su mente, y los fríos labios se pegaron a su oído.
El cuerpo completo de Lavinia se estremeció ante su cercanía.
Sabía muy bien que Laziel conocía la raíz de su interés por Aidan.
Que solo le tenía compasión.
“¿Y qué pasa si te pones celoso?”
Lavinia giró un poco el rostro, sutilmente.
Sus labios quedaron a solo centímetros de los de Laziel, de ese rostro sexy que la enloquecía.
Los destellos de las pupilas doradas brillaron, observándola profunda