17. EL DEPREDADOR MÁS PELIGROSO
NARRADORA
Entre rugidos, choque de cuerpos, sangre en el aire y violencia extrema, un pequeño hombre lobo aprovechaba cualquier brecha para colarse y atacar.
La lanza casi no podía atravesar las corazas de los enemigos, pero él instigaba al caos, por aquí y por allá.
¡BAM! ¡BOOM! ¡GROARR!
La enorme Dracotélion alzó entre sus fauces el cuerpo entero de un Brontocérax, lanzándolo en el aire y derribando a otros del rebaño.
Pero todas sus escamas estaban bañadas en sangre, sus movimientos cada vez