169. EL REGALO DE UNA DIOSA
NARRADORA
La personalidad vampírica de Celine avanzó con anhelo y se inclinó sobre el cuerpo del príncipe que la recibió con los brazos abiertos, acunándola contra su pecho.
Sus bocas se fundieron sensuales y sus lenguas se acariciaron, explorándose por fuera de sus labios, enredándose e intercambiando su pasión con los ojos entrecerrados del placer.
Zarek la tomó por la cintura y la sentó a horcajadas sobre sus piernas, hundió los dedos en las hebras de su suave cabello y empujó hacia delante