165. BIENVENIDOS A MI MUNDO
NARRADORA
La oscuridad que pululaba como volutas de polvo al viento se extendió como una mano que acarició con suavidad las lágrimas en su mejilla.
“Ven a mí, amor, no tengas miedo, avanza Celine” le pareció escuchar y al fin dio el primer paso y luego el segundo y el tercero, invadiendo al fin el terreno bajo el control del príncipe vampiro.
Pegada a ella siempre como un parásito, iba Merkall, asegurándose en todo momento que su hechizo permanecía activo dentro de Celine.
Zarek podría ser muy