138. UN ATAQUE TRAICIONERO
NARRADORA
Ignacio luchaba contra la bruma asfixiante que cubría su cuerpo, igual que un gas venenoso que lo controlaba.
Aidan vibró en azul, tatuajes tribales treparon desde su pecho, por su cuello hasta su rostro.
Los ojos azules fulguraron como glaciales congelados, dibujando las runas en el aire e invocando el invierno.
La nieve comenzó a fundirse con la magia de Nyx.
El torbellino empezó a rodear a Ignacio, oscuridad con dorado y blanco.
No importaba cuánto luchó, la capa de hielo para