124. FLORES DEVORADORAS DE MAGIA
NYX
Convoqué con magia el arma que más me gustaba y cuando saltó hacia mí, en mis manos se materializó un hacha enorme y afilada.
Ondeé el filo hacia él, pasando a solo milímetros de su pelaje; se lo pensaría dos veces antes de atacarme de frente.
Pero era veloz y esquivo, muy astuto.
Rodé por el suelo cuando lo tuve abalanzándose desde un punto muerto a mi costado.
Caí de golpe sobre las losas frías y elevé mis manos con el mango aferrado fuertemente.
Sus fauces abiertas se cerraron en la made