119. CONOCIENDO A OTRA WALKER
NYX
Me sentía bien habiéndolas salvado, la cachorrita era una hembrita también.
Nacían con esas escamas ya puestas de armaduras e incluso con los ojos abiertos.
Ahora mismo se alimentaba golosa de la leche de su madre, que seguía recostada contra la pared.
—Lo hiciste bien —le dije, levantándome y viendo el desastre de sangre sobre mí.
Afuera ya los pájaros entonaban las notas del amanecer.
—Iré a cazarte algo, será mi última ayuda para ti —miré a sus ojos cansados y di media vuelta, pero algo