107. TE METES TU AYUDA DONDE NO DÉ EL SOL
NYX
Aidan enseguida dio un paso atrás, como horrorizado.
Sus pupilas se estrechaban y la respiración salía en ráfagas agitadas.
Su lobo Alfa, reflejado en la superficie, me miraba con una mezcla de rabia y otros sentimientos que no pude descifrar.
— No estás en tu territorio hechicerita, ¡este es mi mundo! - me rugió sacando los caninos, como si yo no pudiese también sacar los míos.
— ¡Si no te muestro el camino a tu casa, jamás podrás encontrarlo sin mi guía!
— ¡Te metes tu guía donde no le