101. MI CUERVO GUARDIÁN
VALERIA
Paseaba nerviosa de un lado a otro de la asfixiante habitación, estaba que me comía las uñas y no había pegado ojo.
Mi mano acariciando protectoramente mi vientre.
Ahora, esta era mi prioridad, mantener a salvo a mi cachorro.
No me lo podía creer cuando nana me lo dijo, me parecía una mentira demasiado cruel, ¡pero pude “verlo”!, ¡ella me mostró con su magia la vida de mi bebé creciendo dentro de mí!
Una sonrisa apareció en mis labios sin que lo pudiese evitar, debía ocultarlo en lo pr