100. ISABELLA Y NYX
NYX
—¡Aaahh! —Un grito me hizo despertarme de golpe, estirando la espalda, sentada en una esquina oscura.
La verdad es que ya iba siendo hora de salir de mi escondrijo.
—¿Qué sucede, Mora? Ssshh… baja la voz… el príncipe hoy está de pésimo humor —escuché a dos doncellas entrando en el almacén.
—Parece que hay ratas, encontré algunos tallos de frutas —torcí la boca.
Obviamente, “la rata polizona” era yo misma.
Lo peor es que se marcharon a toda prisa y diciendo que buscarían a unos soldados.
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