NARRADORA
—¡Me tienes harto, Verak! —el rugido del Alfa fue seguido por una fuerte bofetada.
Verak aguantó estoico el golpe enfurecido de su padre, ya tenía el cuero más que acostumbrado a sus golpes.
—Me gusta esa hembra, no voy a dejársela al imbécil de Drakkar —respondió en voz baja pero sin ceder.
Pocas veces había desafiado la voluntad del Alfa.
—¡¿Acaso eres idiota?! —los caninos de Arom estaban desenfundados, agitado de la ira que sentía, pero cualquiera podría escucharlos.
Respiró profu