099. UNA ALIADA INESPERADA
VALERIA
Pensé en la posibilidad de que me quitaría esa pesada cadena del tobillo, parecía estar encantada y era la que me drenaba toda la energía.
No tuve suerte, él no me liberó, sin embargo, nuestros pasos nos llevaron hacia las puertas de cristal dobles que daban a un pequeño balcón.
Mis ojos asombrados miraron a la noche, parecía estar en las alturas, en un castillo antiguo, sobre una montaña rodeada de nieve y un lago congelado.
A los lejos se veían las murallas oscuras y todo el ambiente