06. PROMESA
LYRA
De rodillas, tuve ese falo temblando delante de mi rostro, a punto de sacarme un ojo, endurecido, la punta dilatada con una deliciosa perla de humedad.
Me incliné, tomándolo en mi puño cerrado, sintiéndolo pulsar bajo mis dedos mientras movía mi mano arriba y abajo, dándole un placentero masaje.
Los siseos excitados se escucharon por encima de mi cabeza.
Mi boca salivaba, me acerqué para aspirar el aroma de la punta, tan picante y salvaje como él.
"Déjame probarlo, mmmm, métetelo en la boc